Jade, el mineral denominado jade pertenece a los silicatos. A menudo acoge un tono verdoso debido a impurezas de cromo.
Desde hace más de 5.000 años se utiliza el jade en China y Mesoamérica como material para fabricar utensilios y adornos. A lo largo del tiempo se desarrolló un verdadero culto del jade. Los objetos de jade tenían (y tienen) fama de amuletos que atraen la suerte. En sus orígenes el jade era tan duro y resistente como ningún otro material. Por ello se utilizaba también para elaborar armas y herramientas.
Jade es una denominación que reúne dos características. No se trata propiamente del nombre de un mineral. Estas características son el contenido mineral y la estructura. Jade denomina dos minerales, jadeíta y nefrita. Para poder ser denominado como jade los dos deben estar presentes como agregados en forma de gránulos muy finos o fibras entrelazadas. La jadeita forma sólo muy escasas veces verdaderos cristales.
El nácar (o también llamado madreperla), es una sustancia orgánica-inorgánica, ya consolidada es dura, blanca argentina, brillante y con reflejos irisados o iridiscentes. Sustancia que forma la capa interna del caparazón de muchos moluscos. Por el cual, diversos de estos moluscos lo segregan de manera considerable para reparar sus caparazones dañados o para cubrir determinados objetos dentro de ellos, mecanismo que es utilizado por los recolectores de perlas, para administrar a unos determinados moluscos piezas en el interior que saben cubrirán con el nácar, convirtiéndolos en perlas u otros objetos valiosos nacarados.
Las conchas que proporcionan el más hermoso nácar son las haliótidas, las nautilas, las pintadinas entre otras. El nácar se emplea en obras de marquetería, ebanistería fina, joyería y para adornar abanicos, botones, fichas, etc.